jueves, 20 de noviembre de 2008

objetos.. y más objetos...


Me frustra, a veces, cuando empiezan a ordenar y botar objetos. En especial de las personas que queremos y ya no están con nosotros; creo que es porque los objetos son como fotos, nos recuerdan momentos, etapas, personas y manías. Siento que si simplemente las desechamos estamos botando un hilo conductor hacia nuestros recuerdos. Posiblemente por eso es que soy tan "cachibachera" y me encanta serlo.


Los objetos de por sí no es que tengan valor para mi, sino lo que me hacen recordar. A veces tengo tanto miedo de olvidar momentos y personas, que lo único que hago es prenderme de los objetos para asegurarme de no olvidarlos. Mi memoria siempre fue frágil.


Supongo que limpiar es como comenzar de nuevo, desde cero. Asumo que para ellos es comenzar a vivir según sus propias reglas, por fin. Ordenando todo como quieren, botando todo lo que consideran inútil o "basura", apoderándose del espacio, mostrando quienes son los dueños de la casa ahora.


Los objetos son representaciones de nosotros, dentro de nuestra búsqueda son las pistas que nos llevan a tratar de encontrarnos dentro de un mundo que cada vez cambia más rápido, donde los objetos se hacen obsoletos con tanta facilidad y no nos permite percatarnos que puede estemos botando parte de una historia y una "obra de arte arquitectónica".


Yo personalmente, en mi propia búsqueda, hubiera preferido no botar esos objetos, porque ahora, en la casa cada vez se siente menos su presencia y temo que quede en el olvido como tantas cosas que se han hecho obsoletas.



"Mi pasión por los cachibaches comenzó contigo, gracias."